09/Jul/2018

Lula da Silva seguirá en prisión tras un conflicto judicial por su liberación

Por UAM Cuajimalpa / /

Este domingo en Brasil se vivió un conflicto judicial por la potencial liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, integrante del Partido de los Trabajadores (PT), condenado y encarcelado por corrupción. Rogerio Favreto, juez de apelación del Tribunal Regional Federal-4 (TRF-4), ordenó la liberación urgente, pero su decisión no se llegó a ejecutar.

El juez Sérgio Moro, responsable del caso Petrobras en primera instancia —y quien condenó a Lula a nueve años y seis meses de prisión—, dictó un auto en el que cuestionaba la competencia del magistrado Favreto que ordenó liberar a Lula. Un tercer juez, João Pedro Gebran Neto, responsable del caso Lula en segunda instancia, intervino bloqueando también la orden de excarcelar al expresidente. Pero Favreto insistió en su decisión y horas más tarde volvió a decretar la liberación del político del PT. Ante este conflicto entre jueces, le tocó el turno al juez Carlos Eduardo Thompson Flores, presidente del tribunal. Thompson, finalmente, decidió el domingo por la noche mantener a Lula en la cárcel.

El Tribunal Regional Federal 4, una corte de segunda instancia, inferior a la Suprema Corte, ya había negado peticiones de comparecencia inmediata a Lula. Pero el juez Favreto —quien hasta 2010 formaba parte del PT— argumentaba en su decisión que la pre-candidatura de Lula a las elecciones del próximo octubre (la candidatura oficial será anunciada en agosto) es un “episodio nuevo” que afecta a su condición de preso, por lo que se debe permitir su plena libertad para que pueda cumplir la aspiración de participar de hecho en el proceso democrático.

El expresidente encabeza todas las encuestas, aunque el Tribunal Superior Electoral podrá suspender la candidatura a partir de agosto debido a su condena en segunda instancia. Por su parte Sérgio Moro, encargado de las investigaciones de la Operación Lava Jato en Brasil, sobre la trama de corrupción en la petrolera pública Petrobras, y enemigo número uno de Lula, puso en duda la potestad del juez Favreto para ordenar la puesta en libertad del expresidente, cuando tres jueces de ese tribunal ya habían decidido lo contrario.

El expresidente Lula ha agotado prácticamente la segunda instancia y sólo le queda acudir a los altos tribunales para revertir la condena. Sin embargo, una condena en segunda instancia ya es suficiente para impedir que una persona se presente a unas elecciones, según la legislación brasileña. Aun así, el Partido de los Trabajadores, que ha apostado por el discurso de que el expresidente es un preso político, insiste en su candidatura.

Con Información de El País

https://elpais.com/internacional/2018/07/08/actualidad/1531064863_141675.html

Con imagen de El País

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